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Testimonio Raquel Morcillo | 22 años

ANTES DE PARTIR

Muy buenos días/tardes/noches a quien este leyendo esto 😊

Me presento, me llamo Raquel, soy una madrileña de 22 años y que está estudiando Antropología Socio-Cultural en la Universidad Autónoma de Madrid. Estoy escribiendo este texto dado que el próximo día 1 de septiembre de 2019 voy a comenzar un proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad (CES) en una guardería bilingüe con filosofía Montessori/Reggio en Viena por un periodo de 10 meses.

Mi intención es, pues, no sólo reflejar todas las decisiones que he tomado, todas las pruebas y esperas, toda la estresante burocracia y sus documentos; sino también relatar todas las implicaciones emocionales que esta oportunidad significa para mí y mi entorno a través de la escritura, a lo largo de la duración del proyecto. Básicamente haré uso de la escritura terapéutica para poder canalizar toda la maraña de pensamientos, sentimientos y nuevas experiencias provocadas por la decisión de dar un giro a mi vida; además, si gracias a mi testimonio puedo ayudarte a esclarecer tus dudas o miedos, a comprender lo mejor posible lo que es el CES y sus procedimientos, estaré más que satisfecha.

Me disculpo por adelantado si mis escritos quedarán demasiado largos dado que tiendo mucho a extenderme y explayarme. Dicho esto, ¿cuándo empezó todo y cómo he llegado hasta aquí?

Conocí lo que era el SVE/CES cuando estaba realizando un voluntariado universitario con niños hospitalizados a mediados de octubre de 2018 dado que en una de las formaciones nos hablaron de la oportunidad de realizar un proyecto a nivel internacional con el respaldo de la UE. Nada más acabar esa sesión empecé a buscar información al respecto; páginas como la web de Mundus, la página oficial de la UE, el grupo de Erasmus+ de Facebook y otras Sending Organization me fueron de suma utilidad para una mejor comprensión. 

Así, en cuanto pude aclarar el funcionamiento y en qué consistía este programa (así como los derechos y obligaciones de los voluntarios), comencé a buscar proyectos que se ajustasen a los ámbitos que más me interesaban, principalmente sobre proyectos respecto a la educación infantil y pedagogía, pero también estaba la opción de algo relacionado con la temática de la salud. Tras crearme una cuenta en el ESC, me metía todos los días en la página oficial de Erasmus + a buscar las oportunidades que surgían, preferiblemente por la tarde/noche pues es cuando suelen estar ya actualizadas las nuevas oportunidades de ese día. Otra opción que también barajaba era ver en las páginas de las Sending Organization (SO) los proyectos que iban ofreciendo.

Por si fuera poco, cada semana iba revisando y modificando mi CV así como mi Cover Letter (Carta de motivación), las primeras que hacía en mi vida, de la página Europass hasta que me quedaba satisfecha con ellos. Sin embargo, también  me cree mis propias plantillas en Word de ambos documentos para poder adaptarlos a una estética que a mí me gustase más y que sintiese que también podría llamar más la atención de las organizaciones. Spoiler: Mi CV y CL que mandé al proyecto que me han seleccionado son los personalizados, pero depende de cada país si prefieran el Europass o no; mi recomendación es que si tú te sientes mejor con tus propias plantillas investigues un poco sobre los países que son menos estrictos en ello ;) 

Sinceramente, en un principio no tenía muchas esperanzas de que fuesen a escogerme, no tenía aún mi carrera acabada, no había trabajado en nada antes, a lo mejor era “demasiado joven” (sea lo que sea que eso signifique, pues la madurez no tiene porque estar vinculada de forma determinista a la edad), y además no conocía más idiomas extranjeros que el inglés. No podía evitar compararme con otros amigos que buscaban también estas oportunidades y he de confesar que a veces “me daba el bajón”, pero como soy una tozuda y muy pesada, yo no desistía y seguía mandando mi CV y CL a cualquier organización que veía que me interesaba. 

Varios proyectos a los que me presenté ni siquiera llegaron a responderme nunca, otros me agradecían la participación pero que mi perfil no encajaba, a otros llegué a hacer la entrevista pero no surgió, etc. Sin embargo, gracias a que no desistía por muchas subidas y bajadas emocionales que tenía, mi cabezonería dio sus frutos meses después y se daría el pistoletazo de salida de una carrera llena de pruebas que tenía que ir superando mientras los nervios y dudas, así como la esperanza y la emoción me acompañaban de la mano.

Este marzo la Coordinating Organization a la cual mandé mi solicitud me respondió diciendo que todo el documento estaba bien cumplimentado y se lo había pasado a la Hosting Organization; había pasado la primera prueba, tener todos los datos correctamente rellenados.

Estaba sumamente contenta pero aún no se lo quería contar a mi familia ni amigos por si esto no salía adelante, quería esperar hasta estar totalmente segura de que nada se gafease. Dos semanas después avancé un poco más hasta la meta, y es que la Hosting Organization, en este caso la guardería para la que presenté mi solicitud, quería contactar conmigo y contactarme puesto que mi currículum y carta de motivación (de cuya validez dudaba en ocasiones) les había gustado muchísimo. Fue perfecto, la persona con la que contacté fue sumamente amable y comprensiva en sus mensajes, aún así y como es costumbre en mi persona estaba muy nerviosa porque la entrevista era en inglés, y aunque tengo un buen dominio de este, iba a ser la primera entrevista seria y formal que iba a tener en mi vida. 

La entrevista en principio iba a ser por skype, pero dado que hubo problemas técnicos tras varios intentos debido a la cámara pasamos al plan B que era usar una videollamada de whatsapp. Mientras cogía el móvil para ello estaba intentando recordar más o menos las supuestas respuestas que daría a las preguntas que me hiciesen. Al inicio tanto la entrevistadora como yo estábamos nerviosas, era la primera vez entrevistando a alguien para ella y la primera siendo entrevistada para mí. Poco a poco, y a medida que iban surgiendo más preguntas la conversación comenzó a hacerse fluida y hasta llegábamos a hacer pequeñas bromas. En total estuvimos prácticamente una hora y media para cuando la entrevista terminó. Nada más colgar solté un fuerte suspiro de alivio y me intenté calmar, todo había salido muy bien y no había pasado nada malo; no obstante aún tenía que esperar entre una y dos semanas para saber los resultados de la selección, y no miento si digo que mi mente no paraba de implorar al universo mismo para que me seleccionasen, para así poder ya ir contándole a mi familia y amigos que estaba planeando vivir esta nueva aventura, para poder así no estar con la angustia de la espera. Creo que todos los voluntarios coincidimos en que la espera esta en el top de “peores” cosas que es inevitable experimentar.

En la mañana del 2 de abril, cuando me desperté y vi en la bandeja de entrada del correo que me había llegado un e-mail con la confirmación de que me habían seleccionado como la primera voluntaria en el puesto, lo primero que hice fue levantarme corriendo de la cama y saltar de alegría. Aún quedaba que la Agencia Nacional de Austria aprobase el proyecto pero eran ínfimas las veces que se rechazaban los proyectos según me comentaron; por lo que básicamente ya estaba asegurada en un 90%. Ahí es cuando empecé a ser consciente del privilegio que iba tener con este voluntariado.

Decidí en ese entonces comenzar a comentarle a mi familia y amigos más cercanos acerca de mis planes, y las preguntas antes de las felicitaciones siempre eran las mismas: «Pero entonces, ¿vas a dejar la carrera a medias?», «¿pero te vale la pena?», «¿pero para eso no te sería mejor un Erasmus normal como todos?», «¿y qué es eso del Erasmus+?», etc. Yo les respondía que esto no era dejar la carrera, que amaba mis estudios y que definitivamente iba a retomarlos en cuanto volviese, pero que sentía que este era el momento indicado para realizar este tipo de voluntariado; la mayoría de mis compañeros también se iban de Erasmus+ aunque sólo para estudiar, y realmente la idea de una educación formal, “de codos” en otro país no me llama tanto como la idea de realizar un trabajo no remunerado en algo que también me apasiona, que es más práctico, y que además me ayudara a crecer aún más como persona. Incluso sea de la índole que sea el proyecto que quieras realizar, aunque no vaya enfocado a lo que te quieras dedicar en un futuro, créeme que tienes mucho que ganar y poco que perder.

Les explicaba todo lo que era el Erasmus+, todo lo que implicaba y cubría, todo lo que suponía para conocerse a uno mismo en mayor profundidad y conocer nuevas culturas y personas, nuevas formas de actuar y conocer el mundo diferentes en mayor o menor medida diferentes a nuestra manera que inconscientemente e ingenuamente alguien puede tender a sumir como única y universal. 

A la mayoría les acababa gustando la idea, hasta les animaba a ayudarles a buscar un proyecto si les interesaba; y al mismo tiempo había otros que no estaban tan contentos con la idea. No les culpo, la sociedad tiende a hacernos pensar que todas las vidas “satisfactorias” tienen que ser lineales: educación infantil → primaria → ESO → Bachillerato → Estudios universitarios (o, en algunos casos, FP) y, finalmente, el trabajo para el resto de tus años de vida; ya encontrarías tiempo para hacer voluntariados o viajar, pero eso sí; el dedicar prácticamente un año de tu vida en algo que “se sale de la línea” es más complicado de asimilar. No negaré que a veces estas reacciones me hundían (y hunden) un poco, haciéndome pensar que esta decisión no era la correcta; con todo, por mucho que me coma la cabeza y combata contra mis propios pensamientos, yo sé que una gran parte de mi persona me está indicando que voy por el camino acertado, que será duro, que tengo que tener los pies en la tierra pero que será una experiencia única y de agradecer.

Aún a escasos días de partir a Viena mi mente tiene periodos en los cuales no asimila esta situación, sé que me voy, tengo ya los billetes, ya tengo todos los documentos enviados e impresos para llevármelos, ya me he despedido de todos mis seres queridos y les he invitado a visitarme cuando la morriña sea poderosa, pero aún me cuesta creer que sea real; se siente como un sueño o un limbo, cargando con varias sensaciones y reflexiones.

A mis espaldas se hallarían las dudas y los “y si…” que me surgen: ¿y si decepciono no sólo a la Hosting Organization, sino también a mi familia y, sobre todo, a mi misma?, ¿y si mientras no estoy ocurre algo?, ¿y si por el hecho de irme daño a mi familia?, ¿y si cuando vuelva todo está peor?, ¿y si enfermo demasiadas veces o debido a mis características de salud llego a ser “molesta”?, ¿y si…? La lista es larga, en verdad. 

Por otro lado, a mi frente y mirando al futuro se encontraría todo aquello que voy a aprender, que voy a experimentar y que me va a cambiar. Aprenderé un nuevo idioma, a trabajar en equipo, conoceré nuevas personas que de seguro no olvidaré, descubriré cómo cuidar de unos niños sin ser autoritaria, a vivir sola, a reconocer mis propios límites y al mismo tiempo a cómo salir de mi zona de confort, a conocer cosas de mi persona que ni sabían que existiesen; y así esta lista también se hace infinita.

Concluyendo con este comunicado, el primero de muchos, deciros cosas muy manidas pero a la par más que ciertas y que realmente en estos momentos se agradecen oír:

No temas ni huyas de los sentimientos, del miedo e incertidumbre, ni permitas que los “y si…” te priven de vivir esta oportunidad o cualquiera que tú sientas con todas tus fuerzas que quieres y/o que necesites hacer. Estas malas emociones, esos pensamientos, siempre van a estar contigo hagas lo que hagas, del mismo modo en que sé que estarán conmigo durante todo este proyecto. 

Tendrás más apoyos de los que crees, gente que creerá en ti incluso cuando tú mismo empiezas a dudar de tus habilidades, personas que te ayudarán a salir a flote. En mi pre-departure entendí bien eso, tanto la gente de tu SO, como de tu HO y CO, hasta la gente que conozcas en tus futuras experiencias están ahí para  darte ese empujón que necesitas, un hombro sobre el que compartir el peso y desgaste emocional para que no se haga tan duro y unos oídos para escucharte cuando consideres necesario. Todo esto siempre tiene que ser con mesura, sin agobiar ni abusar, con los pies en la tierra para evitar saturaciones y, sobre todo, evitar decepciones y complicaciones que no te permitan ver las oportunidades que vas a tener y que ni te dejen disfrutar de ellas. 

Procura no intentar abarcar mucho, ve poco a poco disfrutando de cada pequeña cosa. Por ejemplo, la primera compra que realices en el país, la primera vez que entiendas una palabra que escuches por la calle, cuando decores el que será tu hogar a tu gusto, etc. En mi caso quiero disfrutar también de cada sonrisa que pueda recibir de un niño o de sus padres, de cada dibujo que pueda ayudarles a hacer, de la primera vez que huela el aire de Viena, de todas las veces que vaya a superar mis bajones emocionales y de cada vez que decida no rendirme; y, ante todo, quiero disfrutar de aquello de lo que aún no me hago idea ni sé de su existencia.

Finalmente, aprovecho para dar unos agradecimientos que nunca están de más: agradecerte a ti, lector, que te hayas tomado un momento de tu vida para leer mi largo escrito (el cual casi parece más un testamento o una despedida para siempre propia de un drama teatral); a todas las personas que me han apoyado para tomar esta decisión, a Ruth y Santi de Mundus, así como a toda la asociación, por el apoyo que nos ofrecen y por haber soportado todas mis preguntas xD, y, por último, a mi misma por haber seguido mi intuición y criterio y haber insistido en no dejar pasar esta oportunidad.

Te mando muchísimos ánimos en esta cuenta atrás, hasta la próxima ;) ¡un fuerte abrazo! 

Raquel.

Raquel Morcillo