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Testimonio Lucía Casado | 24 años

Portugal, Marzo de 2021

Este mes, se empieza a notar la primavera, pintamos las paredes de Casa Europa, me compré una bici para dar inmensos paseos por la costa, los parques están verdes y pronto las terrazas de los bares abiertos. Este mes pude escaparme con dos compañeros/as a Porto y Braga. La verdad que aprovechamos mucho el viaje, conocimos a más voluntarios/as y vimos la belleza del Bom Jesus en medio del bosque. Comimos una franceshina y volvimos al hogar. Poco a poco, va llegando las personas que se fueron a sus países y comenzamos a trabajar. Se respira aire fresco.

Portugal, Febrero de 2021

Seguimos confinados, pero con otra actitud, ha sido duro para todas, pero empieza a salir un poco el sol y calienta los pasillos de Casa Europa. Al principio pensé que no iba a soportar otra cuarentena más, que psicológicamente me podía dejar ko, vivir otra vez lo mismo, pero creo que he sabido llevarlo positivamente. También me ha ayudado a ver luz en la oscuridad de esta época pandémica y surrealista, una persona especial que conocí y que está muy cerca mía. Esto ha hecho que cambiase mi actitud y sobre todo que generase en mi la positividad que me caracteriza.

Febrero, ha estado lleno de momentos íntimos y sushi las noches de domingo, de saber también con quien puedo contar y con quien no, de charlas y debates en nuestro acogedor salón, y de películas y series que entretenían nuestras noches. No tengo mucho que decir ya que se que estoy enviando tarde el testimonio y puede que no distinga bien entre la entrada de marzo y febrero. Pero tengo claro, que ha sido un mes con un sabor diferente y que da paso a mi época preferida del año, la primavera.


 

Portugal, Diciembre de 2020

Tres meses. Tres meses llevamos empapándonos de Portugal y sus encantos. Comienza la iluminación en Lisboa, las calles de Baixa Chiado o Marques de Pombal, brillantes y mágicas. Empieza el frio, a veces incluso lo sentimos más en los pasillos gélidos de Casa Europa que en la playa de Cruz Quebrada, pero siempre que llegas al living room, entramos en calor. Cumpleaños, muchos cumpleaños de personas que empiezan a ser importantes en tu día a día. Canciones y bailes internacionales, risas, Camarón y Manzanita o AYA y Piotta, todo nos gusta. Mascarillas, las mascarillas las seguimos llevando, pero a veces mientras que tomamos el café y suena una guitarra española, tocada por un artista turco, “Paint it, black”, se nos olvida la pandemia. Conversaciones, en inglés, en portugués, en polaco, turco, rumano, español. Cooperación y ayuda, todas mejoramos juntas. Fiestas navideñas, bolinhos, dulçes, y juegos con mis teenagers. Viajes, horas en bus, Mafra y su palacio, Ericeira y sus casitas blancas y azules. Enseñanzas, buenos momentos, bares escondidos, Ladra, museos. Vuelta a España por Navidad, mis amigas/os, mi familia y mi gato. Un positivo. Me quedo más días en España, preocupación, miedo, pero en familia. Trivial, bingo chimeneas y autocuidados. Se acaba el año ya, el año capicúa. Para mí con buen sabor de boca, aprendiendo y evolucionando. Diciembre, december, décembre, Dezembro, grudzień, Dezember, Aralık, Դեկտեմբեր, decembrie, dicembre, Δεκέμβριος.

Portugal, Noviembre de 2020

Noviembre ha pasado rápido, a pesar de las restricciones de horarios impuestas por el Gobierno Portugués, eso no me ha impedido disfrutar de esta experiencia con mis compañeros y compañeras de Casa Europa.

Desde el 3 de noviembre hasta el 1 de diciembre no he podido trabajar en mi proyecto, debido a la multitud de casos positivos en coronavirus. De todas formas, pude dedicar tiempo a pensar actividades y dinámicas con ellos/as. No quiero imaginar la angustia que han tenido que sufrir encerrados/as en habitaciones. Pero teniendo más tiempo libre, he podido hacer una excursión a Nazare, uno de los lugares con las olas más grandes del mundo. Fuimos unos 8, y fue estupendo, nos hizo buen día, comimos marisco y pescado como unos/as burgueses, paseamos por las callejuelas de ese pueblo pescador y estuvimos viendo el atardecer en la playa. Fue un fin de semana maravilloso. También la semana siguiente pudimos echar un partido de baloncesto en el parque Jamor y fui a hacer surf con mi amiga húngara y alemana a Carcavelos. Tragué mucha agua, pero fue bastante divertido, ya que la playa estaba repleta de surfistas y parecía un congreso. Una situación graciosa la verdad.

Por lo demás todo estupendo, ya huele un poco a Navidad por Casa Europa y se le va cogiendo cariño a la gente.

La imagen puede contener: 7 personas, cielo y exterior

Portugal, Octubre de 2020

Me llamo Lucía Casado Muñoz, vengo de Madrid, de una ciudad limítrofe a Castilla la Mancha, Aranjuez. El tres de Octubre, comenzó mi viaje de 8 horas en autobús hacia Lisboa y ahora después de un mes en Casa Europa puedo decir que estoy la mar de a gusto aunque ha sido un mes bastante intenso.

Llegué a las 5,30 de la mañana y nada más bajar del autobús en la Estación de Oriente, me recogieron y fui a hacerme la PCR, fue la primera vez que pude conocer algunos/as de lo que iban a ser mis compañeros/as en esta aventura. Todos teníamos cara de cansados, eran las 7 de la mañana y a ninguno/a nos apetecía que nos metiesen un palo en la nariz, pero fue nuestra primera toma de contacto con lo que iba a ser mi vida estos 12 meses.

Yo ya conocía Casa Europa, del año pasado, ya que estuve 5 meses de Erasmus en esta increíble ciudad, y conocí algunos de los/as voluntarios del año pasado, lo que me provoco tener ganas de vivir una experiencia así. Ellos/as me contaron que hacían allí y de que trataban sus proyectos y en el momento que vi que encajaba a la perfección con mi ámbito académico, la educación social, no dude este verano probar suerte para retornar lo que fueron los 5 mejores meses de mi vida. 

Los primeros días en Casa Europa, han sido toda armonía, mi inglés no es que sea muy bueno, pero le pongo mucho empeño y después de un mes gracias a mis colegas extranjeros, casi me creo políglota. Respecto al portugués, lo recuerdo mejor de lo que me esperaba, a día de hoy entiendo cuando me hablan y puedo tener una conversación con mis compañeros/as de trabajo y los/as educandos. El proyecto en el que me encuentro, es una pequeña casa de acogida bajo la dirección de Casa Pía, yo me encuentro en el piso de arriba, con trece niñas y niños, que me han acogido como una más.

Las personas que trabajan aquí, tienen detalles bonitos conmigo y siempre me preguntan si estoy a gusto, cosa que es de agradecer. Siempre he querido trabajar en un lugar como este, y sí que es verdad que me encantaría ayudar a los/as educadores sociales a realizar alguna tarea, pero de momento, me han dado mi espacio y soportes materiales para poder realizar dinámicas, juegos, acompañamientos e incluso taller de cocina con ellos/as. 

Respecto el alojamiento, me he sentido muy confortable con mis compañeros/as, creo que a día de hoy se respira más paz que al principio, estamos haciendo muy buenas migas, a pesar de las diferencias culturales, nos entendemos bien.

Cada persona es un mundo, y tiene un brillo diferente aportando diversidad a nuestro hogar. Sé que este año es un año diferente por la pandemia mundial del COVID-19, y no sé muy bien cómo irán las cosas, si nos confinaran, si podremos seguir aquí, si podremos seguir yendo a trabajar, pero lo que si sé es que pienso disfrutar del tiempo y de la oportunidad que se me ha dado. 

Lucía Casado