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Testimonio Lucía Casado | 24 años

Me llamo Lucía Casado Muñoz, vengo de Madrid, de una ciudad limítrofe a Castilla la Mancha, Aranjuez. El tres de Octubre, comenzó mi viaje de 8 horas en autobús hacia Lisboa y ahora después de un mes en Casa Europa puedo decir que estoy lo mar de a gusto aunque ha sido un mes bastante intenso.

Llegué a las 5,30 de la mañana y nada más bajar del autobús en la Estación de Oriente, me recogieron y fui a hacerme la PCR, fue la primera vez que pude conocer algunos/as de lo que iban a ser mis compañeros/as en esta aventura. Todos teníamos cara de cansados, eran las 7 de la mañana y a ninguno/a nos apetecía que nos metiesen un palo en la nariz, pero fue nuestra primera toma de contacto con lo que iba a ser mi vida estos 12 meses.

Yo ya conocía Casa Europa, del año pasado, ya que estuve 5 meses de Erasmus en esta increíble ciudad, y conocí algunos de los/as voluntarios del año pasado, lo que me provoco tener ganas de vivir una experiencia así. Ellos/as me contaron que hacían allí y de que trataban sus proyectos y en el momento que vi que encajaba a la perfección con mi ámbito académico, la educación social, no dude este verano probar suerte para retornar lo que fueron los 5 mejores meses de mi vida. 

Los primeros días en Casa Europa, han sido toda armonía, mi inglés no es que sea muy bueno, pero le pongo mucho empeño y después de un mes gracias a mis colegas extranjeros, casi me creo políglota. Respecto al portugués, lo recuerdo mejor de lo que me esperaba, a día de hoy entiendo cuando me hablan y puedo tener una conversación con mis compañeros/as de trabajo y los/as educandos. El proyecto en el que me encuentro, es una pequeña casa de acogida bajo la dirección de Casa Pía, yo me encuentro en el piso de arriba, con trece niñas y niños, que me han acogido como una más.

Las personas que trabajan aquí, tienen detalles bonitos conmigo y siempre me preguntan si estoy a gusto, cosa que es de agradecer. Siempre he querido trabajar en un lugar como este, y sí que es verdad que me encantaría ayudar a los/as educadores sociales a realizar alguna tarea, pero de momento, me han dado mi espacio y soportes materiales para poder realizar dinámicas, juegos, acompañamientos e incluso taller de cocina con ellos/as. 

Respecto el alojamiento, me he sentido muy confortable con mis compañeros/as, creo que a día de hoy se respira más paz que al principio, estamos haciendo muy buenas migas, a pesar de las diferencias culturales, nos entendemos bien.

Cada persona es un mundo, y tiene un brillo diferente aportando diversidad a nuestro hogar. Se, que este año es un año diferente por la pandemia mundial del COVID-19, y no sé muy bien como irán las cosas, si nos confinaran, si podremos seguir aquí, si podremos seguir yendo a trabajar, pero lo que si se es que pienso disfrutar del tiempo y de la oportunidad que se me ha dado. 
 

Lucía Casado