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Testimonio Olaf Rosell | 26 años

OCTUBRE DE 2019

Mi llegada a Portugal fue muy sencilla. Cuando llegué, ya me habían dicho todo lo que debía llevar y lo que debía hacer. Un voluntario me recogió en el lugar acordado del aeropuerto. Luego hicimos toda la burocracia necesaria para poder tener todo listo para vivir y trabajar en Portugal.

En el apartamento compartido con el resto de los estudiantes hay muy buen ambiente, buena convivencia, buena relación, un ambiente muy acogedor y especial, propiciado por el interés común de ser todos voluntarios. La colaboración y el día a día es muy simple y cómodo.

La gente en Portugal no muestra ninguna prisa, es una vida muy tranquila. El trato es siempre muy amable y acogedor, te ayudan con lo que necesitas. Además, el entorno es muy bello, tanto en naturaleza como en arquitectura. La propuesta cultural es muy variada y completa. El ambiente que se respira en Lisboa es muy especial, es una ciudad que te rodea y te atrapa en su particular magia.

La comunicación con ProAtlântico es siempre productiva y fluida, te ayudan en todo lo que necesitas y también te proporcionan información interesante para poder obtener más ingresos en tu tiempo libre, este tipo de información la aprecio mucho.

El primer día de trabajo en la casa de Encosta me acompañó un trabajador de ProAtlântico, para facilitar y ayudar en el primer contacto con el lugar de trabajo, para poder dejar las condiciones claras y estipuladas y para que me sintiera bien informado desde el minuto cero . Viniendo del español y del catalán, la comunicación es muy fácil con el portugués. Desde mi llegada al trabajo, todo han sido facilidades, me han permitido realizar una amplia gama de actividades y la comunicación es fluida. Hacen que te sientas como en casa y se preocupan mucho por tu bienestar.

Las clases de portugués impartidas por voluntarios son muy útiles y siempre puedes encontrar una que puedas compatibilizar con tu trabajo, aunque a veces te toca moverte de lugar. Te enseñan palabras útiles y cómo conjugar para poder aprovechar el conocimiento que estás adquiriendo. También cabe destacar el buen ambiente que se genera entre el profesor y los alumnos, generando un clima de confianza donde es más fácil proponer dudas y aprender.

En este mes, hubo la fiesta de Halloween. En la casa de Encosta lo celebramos con los niños, disfrazados, con mucha decoración por toda la casa, con una cena especial con simulación de sangre incluida y también con juegos de Halloween. Después del trabajo, en casa había un ambiente tan bueno que organizamos una cena con más voluntarios. Después de pasar un buen rato en casa nos fuimos a aprovechar la noche de Lisboa, disfrutando de un descanso muy completo y divertido.

En resumen, este mes de octubre ha sido muy completo e intenso, lo que ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente y acumular muchas experiencias en la mochila personal de cada uno.

 


El apoyo de la Comisión Europea para la elaboración de esta publicación no implica la aceptación de sus contenidos, que es responsabilidad exclusiva de los autores. Por tanto, la Comisión no es responsable del uso que pueda hacerse de la información aquí difundida.

 

 Olaf Rosell