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Testimonio Laura Abaurrea | 24 años

ENERO

Comencé el año nuevo en Barcelona, con mi familia. No estuve mucho tiempo, así que aproveché cada día para ver a mis amigos. Fueron unos días geniales. Cuando volví, les di a los trabajadores de APCL chocolates típicos españoles.

La mayor parte del mes no estuve en Portugal, fui a visitar Estados Unidos y México.

Cuando volví me sentí como en casa. Es curioso cómo al estar allí no eché de menos Barcelona, sino a los voluntarios y voluntarias de Lisboa y ProAtlantico, y también a mi organización APCL

Cuando estuve en Estados Unidos, el otro voluntario que trabaja conmigo me dijo que todos los usuarios (personas con parálisis cerebral) preguntaban por mí y me enviaban saludos.

¡Me encanta estar aquí!

NOVIEMBRE

En noviembre hicimos una muy buena actividad gracias a ProAtlantico, una visita a Nazaré y Óbidos. Para mí, Nazaré fue impresionante: hay una playa realmente grande donde se pueden ver olas muy grandes.

ProAtlantico organizó también una actividad de escalada. Tenía tanto miedo, pero al final acabé aprendiendo.

Además, en mi lugar de trabajo celebramos “Magusto”; hicimos un pastel y una fiesta.

Ese mes, Noemi (la otra voluntaria en APCL) y yo hicimos una actividad de Halloween con los usuarios y ese día lo pasamos genial.

¡Estoy muy feliz de estar aquí y de disfrutar todas las actividades que organiza ProAtlantico!

OCTUBRE

Llegué a Lisboa el 1 de octubre, después de pasar dos meses explorando Colombia. Cuando llegué a Lisboa, un chico de Proatlántico que se llama André me recogió en el aeropuerto y me llevó a “Casa Europa“, la casa en la que voy a vivir durante un año.

Muchos/as voluntarios/as, de diferentes países, llegaron también en la primera semana, así que hicimos juntos un montón de actividades: fuimos a la playa, hicimos barbacoas y preparamos unos cuantos juegos para conocernos mejor.

Las primeras semanas fueron realmente útiles, porque fue cuando me hice con la casa y empecé a conocer a mis nuevos compis de piso. Tuvimos clases de portugués, para que podamos comunicarnos mejor con la gente local y en el lugar donde desarrollamos el voluntariado. Además, Proatlantico planeó eventos para nosotros y nos recomendó otros tantos, como una fiesta de salsa en un centro social, en el que aprendimos a bailar salsa.

Después de dos semanas, comencé a realizar mis actividades junto a otra voluntaria de España, Noemí. Nunca me hubiera imaginado un lugar mejor para mi voluntariado que en APCL, una asociación que trabaja con gente con parálisis cerebral. Desde el primer día, todas las personas que trabajan allí fueron muy amables y me explicaron muchísimas cosas sobre cómo funciona el centro. Realizar mi voluntariado en APCL me ayuda a crecer, porque ayudo a gente que lo necesita, que no podrían vivir sin la ayuda de otras personas.

Además, estoy muy agradecida porque mi asociación nos permite prepara actividades para los/as usuarios/as, como por ejemplo una que hemos preparado Noemí y yo para Halloween. Y en casa uno de mis compañeros (Noè, de Bélgica) cocinó una sopa de calabaza en el día de Halloween y pudimos compartir la noche todos juntos.

Estoy ansiosa por ver qué deparan estos próximos meses en Lisboa.

Laura Abaurrea