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Testimonio Antonio Daviña | 24 años

Antonio es de Santiago de Compostela y está en República Checa realizando su Servicio Voluntario Europeo (SVE). Desde agosto 2019 hasta junio 2020 forma parte del proyecto "Oportunity" en el municipio de Uhreske Hradiste. 

Para contar qué es esto del SVE y por qué Europa invierte en ello, ha creado un podcast que se llama Random European in the European Union junto a sus compañeros de aventura, también voluntarios en este país de la Europa central. ¡No te lo pierdas!

Os dejamos su testimonio por escrito también:

Descubriendo Europa de primera mano

Cuando en agosto de 2018 me dijeron que tenía una plaza en Uherske Hradiste, una ciudad pequeña al este de la República Checa, me puse nervioso, tanto, que deseé no haber solicitado nunca el voluntariado. Esto cambió a los días de llegar allí. La coordinadora me recibió de forma muy cálida, y desde el principio comencé a descubrir Akropolis, mi organización de acogida, y el pueblo en sí.

Mi actividad principal fue el trabajo en la guardería, con niños de 1,5 a 3 años, que tienen la alegría natural que te hace sonreír nada más verlos. Además, dos veces por semana daba clases de conversación de español, algunos de los clientes eran adultos e incluso jubilados, lo que me permitió conocer en profundidad la cultura checa. También ayudaba una vez por semana en el Gymnazium (Instituto) del pueblo con las clases de español, donde aprendí cómo asumir el rol de profesor. Por último, gracias a mi nivel de inglés pude ayudar a la profesora de inglés en un colegio de primaria los miércoles, lo que también fue muy formativo y me permitió conocer más cómo se vive en Chequia.

Para mí fue muy importante contar con la compañía de mis compañeras de piso, también voluntarias en Akropolis, de nacionalidades rusa, francesa y alemana, no sólo por la buena amistad que generamos, también por lo que he podido aprender de ellas y sus países. Además, he de admitir que hacer amigos checos puede resultar complicado, pero en Hradiste se organizan conversaciones de inglés en las que se puede encontrar gente joven con la que charlar y hacer planes.

He de decir que la diferencia cultural es apreciable ya que la cultura checa es por lo general menos abierta, y más racista, machista y homófoba. Sin embargo, es algo que nunca me supuso un problema. Además ¿no se supone que conocer e interactuar con otras culturas es de lo que trata todo ésto?

Antonio Daviña