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[Santaco EVS] Abril: "Si nunca duermes tampoco puedes despertar"

09/05/2018 Nosotros
[Santaco EVS] Abril: "Si nunca duermes tampoco puedes despertar"

Abril ha sido absurdo. Ha sido una rara mezcla de verano e invierno alternándose cada día o, a veces, cada tres horas.

Si el tiempo atravesó oscilaciones y remolinos lo mismo de hecho pasó en nuestra vida. Este mes se llenó de viajes y visitantes de diferentes partes de Europa. Amigos se acampaban en nuestro salón mientras otros ocupaban la cama de quien decidía que abril era un buen momento para volar a lo loco como un murciélago.

Empezó todo durante la primera semana por las vacaciones de Semana Santa. Desde Lyon llegó el primer amigo de Guillaume, Lucas, trayendo noches de fiesta loca mientras la hermana de Selin y sus amigas vinieron de Austria para visitar Barcelona y llevarse el chaquetón de invierno a casa (jaja Selin tenía demasiadas esperanzas para esta primavera). Al mismo tiempo yo estaba en Granada y llegó el cumpleaños de Sa’ri. Se fue de excursión a la montaña y después en Barcelona para celebrar de forma muy húngara con un amigo de Hungría: bebidas y alcohol. Me contaron historias de ella volviendo a casa no exactamente sobria y me imagino la gracia esta situación porque siempre ha sido la más madura y responsable de nosotros.

Cuando regresé de mis vacaciones volver a la rutina fue bastante traumático, especialmente porque esa rutina no duró más que dos días. Fuimos a un Room Escape con todos los miembros del equipo de Mundus más las personas de prácticas y otros voluntarios. Acabamos divididos en cuatro grupos competiendo en el mismo juego en búsqueda de la salida. Sin duda destacaron las almas más competitivas pero esa peculiaridad no las hizo ganar. Dicen que a las mujeres les cuesta más llevarse bien entre ellas y crear un equipo unido. Durante nuestro juego ese estereotipo no se cumplió: el único equipo que contaba con sólo mujeres ganó. Las chicas son más listas que los chicos; es un hecho.

Dos días de vida todos juntos en el piso y Sa´ri se fue a Hungría mientras nuevas amigas, Assia y Tamara, vinieron a ver a Guillaume haciendo autostop desde Francia. Su llegada significó ir a una vermutería muy guay y descubrir la engañosa Leche de Pantera, una bebida que sabe a infancia, leche, azúcar y canela, pero no tiene nada que ver con la inocencia. Lleva gin, ron o brandy pero es casi imposible notar el alcohol. No ardor en la garganta, no signos o alertas que puedan salvarte de la inevitable ebriedad. Nuestro salón ganó nuevos posters y una pintura, regalo de una de las huéspedes. El mismo fin de semana Selin se fue a Berlín y viajó bastante por las ciudades cercanas sacando seguramente muchas fotos (puedes verlas en su Facebook e Instagram Selin Aksoy, @selinismus).

Sa’ri volvió de Hungría después de una semana muy intensa; no fue el mejor periodo de su vida (enviad abrazos). Luego, un lunes, llegó mi cumpleaños (normalmente es una ocurrencia trágica; no me gusta recordar el hecho de que he venido al mundo) y en realidad fue un día bonito entre felicitaciones, regalos y tartas. También fuimos a un festival Holy, una celebración india para la llegada de la primavera con bailes y polvo de colores que cada uno echa sobre los demás. Fue un momento muy feliz para Sa’ri, Selin y yo; ver los bailes tradicionales de muchos indios residentes en Santa Coloma fue asombroso y pronto las únicas cosas que todavía quedaban blancas eran las sonrisas de la gente, aunque tengo que admitir que nos comimos todos una buena dosis de colores.

El fin de semana después de mi cumpleaños fue mi turno en Berlín, donde vi algunos de mis amigos más cercanos. Me parecía estar en Venecia, en casa, pero en una ciudad donde todas las exposiciones de arte que querías ver están pasando aquí y ahora; sucede todo siempre.

Mientras tanto en Barcelona llegaba otro fin de semana de música y bailes en la calle y las familias de Nico y Guillaume vinieron a ver a sus hijos. Nunca estábamos los cinco juntos en el piso. Siempre había dos o siete personas, sin intermedio.

Llegaron nuevos amigos de Francia y finalmente conseguimos ir a la Ovella Negra, un pub gigante donde acabamos bailando sobre las mesas y haciendo juegos en grupo con la gente que pasaba en frente del sitio. Al final de abril hubo otra vez nuevas visitas mientras Selin se fue a Marruecos en un viaje que soñaba hace meses. Se enamoró de un cachorro de camello y de Marrakech, aprendiendo a no tomar nunca té árabe sin azúcar y experimentando la total incoherencia de escuchar a Ed Sheeran durante una excursión en el desierto. Sa’ri en ese momento estaba visitando un pueblo ecológico en el norte de Cataluña.

Todo esto sólo es un pequeño resumen de todo el movimiento que hubo este mes. Luego vienen las novedades del trabajo.

Centre Rialles está muy contento de tener a Nico, que organizó una noche de pizza con los chavales: prepararon la masa todos juntos y al día siguiente la cocieron bajo la supervisión de un verdadero italiano. Empezó también su trabajo con adultos con discapacidad y una clase de chicos con autismo, encontrando la manera de comunicarse y relacionarse con todos muy rápidamente. Al mismo tiempo sigue con las clases de catalán en las cuales va conociendo las tradiciones de la región.

Sa’ri, a pesar del tiempo difícil que tuvo, está llevando súper bien los talleres de superhéroes con los niños de su centro y su español va mejorando de día en día.

Guillaume llamó a uno de sus chicos “Roje” por tres meses hasta que el chaval llegó a decirle que su nombre en verdad era Jorge. El pobre Guillaume pasó cinco días repitiendo “Jorge” para conseguir no equivocarse.

Selin llega cada día asombrada por los chicos de su centro a los cuales enseñó cómo hacer rosas de papel. Tiene todavía algunas dificultades con el idioma y no entiende cómo es posible que sus estudiantes encuentren el inglés tan difícil; comparado con el español es una pasada.

Como podéis ver no hemos estado juntos en casa o en el mismo país por más que dos días seguidos. Había muchas personas yendo y viniendo todo el rato, hecho que ha sido estupendo pero también muy intenso. Conocer nueva gente y viajar para ver familia y amigos todo al mismo tiempo puede ser muy estresante a nivel emocional. A veces hace falta pararse y focalizarse para invertir las emociones en un único universo; cambiar constantemente de dimensión puede enriquecer mucho pero es muy difícil tenerlo todo bajo control. En mi caso, por ejemplo, a veces ha sido demasiado. Este mes me encontré cansada muchas veces, súper feliz o súper triste sin mucho equilibrio. Quiero enfocarme más en mi vida aquí en Santa Coloma.

Viajar y estar involucrado en muchas cosas te hace sentirte vivo pero también “dormir en tu propia cama” puede ser bonito, o por lo menos poderlo hacer por más que tres días seguidos. Ver tantas personas que son importantes para ti en sitios diferentes y una detrás de la otra se reveló muy cansado. Guillaume llegó al punto que un sábado tuvo que reclamar un día libre en sus días-ya-libres. Se negó a salir de cualquier manera. Su respuesta a la gente que lo invitaba era: “Hoy es mi día libre, no me voy a ningún lado”, mientras se tiraba en el sofá. Yo tuve que estar sola en la playa por la noche para entender del todo dónde estaba y porqué.

Emociones y cambios son vitales, pero cuando ocurren todos al mismo tiempo y con cierta intensidad es aplastante. El sleeping mode es algo que tienen todos los dispositivos y ahora entiendo por qué es tan necesario. Es todo diversión y juegos, pero si nunca duermes tampoco puedes despertar.


April has been crazy. It has been a strange mixture of summer and winter alternating every day or sometimes even within three hours.

If the weather was going through swings and swirls the same certainly happened to us.

This month was full of travelling and people visiting from different parts of Europe. Friends camping in our living room while others were occupying the bed of the one of us who decided April was a good time to fly around like a crazy bat.

It began all the first week because of the Easter Holidays. Guillaume’s first friend, Lucas, came from Lyon and started a week of crazy party nights while Selin’s sister and her friends came from Austria to visit Barcelona and take home her winter coat (haha she was way too positive about the heat).

At the same time I was in Granada and it was Sari’s birthday. She went hiking in the mountains and then to Barcelona to celebrate with an Hungarian friend in a very Hungarian way: alcoholic drinks. I heard stories of her coming home not exactly sober and I bet it was quite hilarious since she’s always seemed the most mature and responsible of us.

When I returned from my holidays going back to the routine was a bit traumatic especially because the routine only lasted two days. It started with an Escape Room game with all the members of the Mundus team and us EVS volunteers along with everyone involved in internships and other projects. In the end there were four groups competing to find the exit in the same game. Needless to say, the most competitive souls stood out but did not win. They say women have a harder time getting along and building a strong team. In our game the stereorype was certainly broken because the only team made of just girls was the one that won. Girls are smarter than guys; it’s a fact at this point.

Two days of normal life all together and Sari left while new friends, Assia and Tamara, came to visit Guillaume hitchiking all the way from France. This meant going to an amazing Vermuteria and discovering the deceiving Leche de Pantera, a drink that tastes like childhool, milk, sugar and cinnamon, but has nothing to do with innocence. It contains either gin, ron or brandy but it is almost impossible to taste the alcohol. No burning in your throat, no signs or alerts that could save you from the inevitable inebriation. Our living room gained new posters and a painting that was a present from our guests. The same weekend Selin went to Berlin and travelled quite a lot around the area and definitely took a lot of pictures (you can see them on her social media profiles - @selinismus, Selin Aksoy). Sa’ri came back from Hungary after a quite intense week, not the best moment of her life (send hugs). Then my birthday came on a Monday (it is normally a tragic occurrence; I don’t enjoy remembering that I came to life) and actually it was really amazing seing the people around me cheering me up and buying me presents and cakes so I could blow the candles. We also went to a Holy festival, an Indian tradition to celebrate the arrival of spring which involves a lot of dancing and pouring colourful dust on everyone’s body. It was a very happy moment for Sari, Selin and me. One of the best things was seing people from India residing in Santa Coloma dancing in the crowd. We were all amazed by their traditional dances and everyone’s smiles were the only thing that was still white, although I must admit that we all ended up eating a good quantity of colours.

The weekend after my birthday I flied to Berlin where I could see some of my closest friends and it felt like being in Venice, at home, but in a city where every art exhibition you wanted to see is taking place right here right now; everything is happening always.

In the meanwhile in Barcelona it was the time for another weekend with music and dancing on the steet. Also Nico and Guillaume’s family arrived to the city to see them. It was never the five of us in the flat. It was always two or seven, no inbetween. New friends from France came and we could finally go to Ovella Negra, a huge pub where we ended up dancing on the tables and playing group games outside with random people. At the end of April there were new visitors while Selin went to Morocco, a trip she had dreamed for months. She fell in love with a baby camel and Marrakesh, while learning to never drink arabic tea without sugar and experiencing the incoherence of hearing Ed Sheeran songs during a trip in the desert. Sa’ri at this time was visiting an Eco Village in the North of Catalunya with a friend.

This is only a very short recap of the fun times and travels. Then there is all the news from our work.

Center Rialles is very happy to have Nico. He organized a pizza night with the kids. They prepared all together the dough and baked it the following day under the supervision of a true Italian. He started working with adults with disabilities and a class of children with autism. He is a very calm person and he found a way to communicate with everyone, which is truly admiring. He is also taking Catalan classes and learning quite a lot about the traditions of the region.

Sa’ri, despite the tough time she had, is also doing great with her superhero workshops for the children. Her Spanish gets every day better.

Guillaume called one of the youngsters in his center Roje for three months until the kid one day went up to him and said: “hey, my name is Jorge, no Roje”. Poor Guillaume spent five days repeating “Jorge” to himself to avoid making the mistake again.

Selin keeps being amazed by the children at her center to whom she thaught how to make paper roses. She still has some struggles with Spanish and she keeps asking herself how can students have such a hard time learning English, which compared to Spanish or other languages has very simple grammar and structure.

We have never been all together at home or in the same country for more than two days in a row. There were a lot of people coming and going all the time. It has been great but also very intense. Meeting new people while travelling around to see family and close friends can be emotionally very stressful. Sometimes you need to stop and focus to invest your emotions in just one universe, changing dimensions constantly can be very moving and enriching but very difficult to keep under control. In my case for example sometimes it has been too much. This month I was tired a lot, either very happy or very sad. I want to focus on my life here in Stanta Coloma a little more.

Travelling and being involved makes you feel alive but also “sleeping in your own bed” is important, or at least being able to do it for more than three days each time. Seing so many people that are important to you in different places and one after the other became tiring. Guillaume arrived to the point that one Saturday night he had to take a day-off out of his already-day-off. He refused to go out by any means. His answer to people inviting him was: “Today’s my day off. I’m not going anywhere”. I had to be alone two hours on a beach at night to understand fully in which place I was and why.

Emotions and changes are fundamental, but when they are all together and of that intensity it is overwhelming. Sleeping mode is something that every device has and now I can understand why it is that important. It’s all fun and games, but if you never sleep you can never wake up.




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