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Ruth Palacios: "Desde Moscú con amor"

30/03/2017 Otras noticias
Ruth Palacios: "Desde Moscú con amor"

Ruth, vivió de noviembre a diciembre de 2016 una experiencia de job shadowing en una asociación juvenil rusa. A través un texto y unas fotos, nos acerca a su experiencia y nos cuenta cómo fue su aventura. 

Desde Moscú con amor

Hacía muchos años que dedicaba mis vacaciones a viajar a diferentes ciudades, movida siempre por la curiosidad y las ganas de conocer a otras personas y las diferentes formas de vida que existen. Cada destino supone retos distintos y para cada persona una experiencia única e irrepetible seguramente, sin embargo las inquietudes que me llevan a emprender un viaje u otro son muy diversas, el destino elegido es diferente según el momento vital en el que me encuentre y lo que necesite o busque. Siempre había buscado destinos europeos a los que viajar (vuelos más baratos y menos distancias), pero sobre todo ciudades y rincones de otros continentes, ya que para mí pueden ofrecer una visión muy distinta a la que conozco. Sin embargo una ciudad como Moscú nunca había estado en mis listas de lugares visitados o pendientes de visitar, y tengo que reconocer que en un primer momento cuando me ofrecieron la oportunidad de viajar allí tuve mis dudas. Un destino nuevo, un idioma desconocido, unas temperaturas muy fresquitas (15 bajo cero), gente por conocer, actividades diferentes y treinta días por delante de experiencias aseguradas…. ¿por qué rechazar algo así? Pues, a pesar de las opiniones de algunos que hicieron tambalear mi decisión, cogí mi mochila, compré ropa térmica (para no morir de frío), me vestí con mi mejor sonrisa e ilusión y despegué de Barcelona con destino Moscú.

Era mi primer viaje de esas características, no sería una simple turista o viajera en un país desconocido, sino una experiencia de intercambio: ver cómo trabajan ellos allí y aportar qué hacemos nosotros aquí, con el fin de enriquecernos mutuamente. La experiencia fue muy gratificante, rodearme de personas que hablaban en ruso y que por muchos malabares que yo hiciera o por mucha imaginación que pusiera, era incapaz de entender… pero hasta eso fue increíble, tuve la oportunidad de asistir a una formación de fin de semana que organizaban para los voluntarios en Moscú, y evidentemente en ruso, por suerte siempre hay alguien que con mucha dedicación intenta traducirte/resumirte el contenido para que puedas seguir el hilo. Para mí fue la mejor experiencia que me llevé, compartir con ellos ese fin de semana y acabar en el cierre del curso llorando, emocionada por todas las cosas que habíamos compartido todos y lo bien que me sentí con ellos sin necesidad de entender lo que decían en cada momento; está claro que para entenderse y sentir, el idioma no es lo más importante, las miradas, los gestos, las acciones e intenciones superan barreras lingüísticas, permiten experimentar más allá de lo que puedes entender. 

Después de un mes leyendo cirílico en los metros y por las calles, conociendo personas, haciendo la compra (a veces intuyendo lo que compraba, porque entender no entendía lo que ponía en la etiqueta, pidiendo en los bares una comida o un café, visitando los rincones de la ciudad y aprendiendo su forma de ser y de hacer… ¡¡¡¡no quería volverme!!!! Me sentí como en casa, consiguieron que apreciara y conociera sus costumbres (que van mucho más allá del vodka, y que hasta el vodka tiene su ritual y su sentido), que aprendiera algunas palabras y que empezara a entender incluso cuando hablaban entre ellos. Me llevo algunos amigos, pero sobre todo la experiencia de poder vivir el día a día con ellos y aprender un poquito más de muchas cosas. Conocer otros países y a otras personas nunca me deja indiferente, me gusta aportar y que me aporten cosas y sin duda, mi mes en Moscú ha sido una experiencia que me ha ayudado a crecer y a superar alguno de mis miedos. Gracias por la oportunidad  tanto a Asociación Mundus por pensar en mi para este proyecto “job shadowing” y a la asociación World4you por la acogida tan humana que me dieron. 

(Traducción del texto a inglés)


For many years I spent my holidays to travel to different cities, always moved by the curiosity and the desire to meet other people and the different life forms that exist. Each destination involves different challenges and for each person a unique and unforgettable experience, but the concerns that lead me to undertake one trip or another are very different, the destination chosen is different according to the vital moment in which I find myself and what Need or search. I had always sought European destinations to travel (cheaper flights and less distances), but above all cities and corners of other continents, since for me they can offer a very different vision to the one I know. However a city like Moscow had never been on my lists of places visited or pending to visit, and I have to admit that at first when I was offered the opportunity to travel there I had my doubts. A new destination, an unknown language, very cool temperatures (15 under zero), people to know, different activities and thirty days ahead of insured experiences .... Why refuse something like that? For despite the opinions of some who made my decision falter, I took my backpack, bought thermal clothing (not to die of cold), I dressed with my best smile and illusion and took off from Barcelona to Moscow.

 

It was my first trip of this kind, I would not be a simple tourist or traveler in an unknown country, but an experience of exchange: to see how they work there and to contribute what we do here, in order to enrich each other. The experience was very gratifying, surrounded by people who spoke in Russian and that by many juggling that I did or by much imagination that I put, was incapable of understanding ... but until that was incredible, I had the opportunity to attend a formation of end of Week that they organized for the volunteers in Moscow, and evidently in Russian, luckily there is always someone who with much dedication tries to translate / summarize the content so you can follow the thread. For me it was the best experience I took, sharing with them that weekend and ending at the end of the course crying, excited by all the things we had shared all and how well I felt with them without needing to understand what they said in every moment; It is clear that to understand and feel, language is not the most important, looks, gestures, actions and intentions overcome language barriers, allow you to experience beyond what you can understand.
After a month reading Cyrillic in the metros and in the streets, meeting people, making the purchase (sometimes intuitively what he bought, because he did not understand what he put on the label;)), asking at the bars for a meal or a Coffee, visiting the corners of the city and learning how to be and do ... I did not want to go back !!!! I felt at home, they got me to appreciate and to know their customs (that go much beyond the vodka, and that even the vodka has its ritual and its sense), that it learned some words and that it began to understand even when they spoke between them. I take some friends, but above all the experience of being able to live the day to day with them and learn a little more of many things. Knowing other countries and other people never leaves me indifferent, I like to contribute and to bring me things and without a doubt, my month in Moscow has been an experience that has helped me to grow and overcome some of my fears. Thank you for the opportunity both to Mundus Association for thinking of me for this project "Job shadowing" and the World4you association for the human welcome that they gave me.




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